RESTAURACIÓN

DE LAS COMEDIAS

DE PLAUTO

(1605)

La restauración de este ejemplar de las Comedias de Plauto, impreso en Wittenberg en 1605, presentó el reto de recuperar no sólo los materiales originales (planos de pergamino, tapas de papelón, guardas, nervios, refuerzos…) sino la propia estructura interna del documento. A primera vista sólo se trataba de enderezar el alabeo de los planos de papelón. Sin embargo, descubrimos que en una intervención anterior se había reemplazado el lomo original de pergamino por uno nuevo, encolado por una pestaña inferior a 1 cm. de ancho por debajo de los planos de pergamino original con un adhesivo de PVA. Además, sobre el nuevo lomo habían empleado un rotulador para escribir autor, título y fecha, introduciendo así un elemento más de confusión respecto a la datación de la encuadernación. El principal problema, el de la unión de las tapas al cuerpo del libro, problema creado por la rotura de los nervios de piel, se había querido solucionar con un fuelle de papel de estraza, procedimiento adecuado para una encuadernación en tapa suelta del siglo XX pero ilógico, desde el punto de vista estructural, en una encuadernación del s. XVII.

Lo fundamental del tratamiento de restauración - además de lavar y consolidar las hojas de guarda, injertar algunas galerías de biliófagos y limpiar e hidratar los planos de pergamino original – consistió en reestablecer la unión del cuerpo del libro tanto a los cartones como a las cubiertas de pergamino en las que injertamos un nuevo lomo. Para la unión del cuerpo del libro a los cartones añadimos dos refuerzos más de pergamino a los ya existentes. Insertamos estos dos refuerzos entre las capas del papelón por un procedimiento de “board-slotting” manual, ya que los refuerzos originales de pergamino presentaban una superficie de adhesión a nuestro juicio insuficiente. Para la unión del cuerpo del libro a las cubiertas de pergamino forramos los nervios originales con nuevos nervios de piel, de manera que los primeros quedaron protegidos mientras que los nuevos nervios cumplen la función de coser la cubierta de pergamino.

De este modo conseguimos no sólo recuperar la solidez de los elementos materiales sino también el funcionamiento de los elementos estructurales, manteniendo al máximo una neutralidad estética que no altera visualmente el documento.